Reviews

What the Critics Say about David Gweshe (English)

PATEÑOS and AFRICANS

THEY DO GREAT CELEBRATION

The Ballet of Zimbabwe appears here, for the first time In America, and nor rain prevented that they showed his culture to centennial of people, who jubilant in the end were united to the dance

JONATHAN BOUTCHARDT

The deep roots but of the vast one African culture began to give buds of their wealth when to the rate of the great one pulse of the beat of Africa the expressive language but of Africa the one of cadence of the bodies, surrounded the lucky inhabitants of General Cepeda that could enjoy the performance the Company of Dance and Music Boterekwa, originating of Zimbabwe Monday at night. the arc that indicates the entrance to General Cepeda, of suddenly was elevated like a continental door by where entrance but the important company of dance of Zimbabwe, to offer by first time in all America, one of cystic but beautiful the spectacles gives e impressive in all the orb: the traditional indigenous dances of black continent.

Traditional tombs, African drums, a trio of marimbas and most special dish was united to the frightening voice of the dancers to mark the beginning of the performance of Boterekwa causing a sense of expectancy of the pateños, that immediately realized that communication between dancers and admirers is the responsibility of movements and music, not of another thing.

Boterekwa did not defraud. Each one of dances represented an own ceremonial rite of the joy and feeling African besides to become an incredible show of the agility and acrobatics of the dancers, who coordinating the beats of its heart with the pulsations of the drums challenged to the gravity and the space with each one of its movements.

All this wonderful presentation was on the verge of being cancelled before the weak presence of, but a constant drizzle that threatened to become heavy shower at any time. Without embargo, Tláloc gave samples to enjoy the presence Boterekwa, because a the few minutes to begin the presentation and like by magic art, drops of water began to be scarce until finally disappearing, which it allowed to the artists one better execution of the ballerinas.

Already without rain and with the festive spirits elevated good level, the African approached to where they wanted with public, who, moved until the unspeakable thing applauded and celebrated each one of the dances executed by Boterekwa.

The agility of executants impress the public, who reward with applause skill of these dancers.

That humid night impressed everything, atmosphere, the patience of people to remain in that site in spite of rain and the inconvenience of the visibility, but nobody wanted to lose the debut of this group that brought to this corner of the desert the ceremonies to be thankful the harvests, for that reason when after half an hour of performance announced end, the shouts of "another one, another one" force the dancers to execute new and felt pieces.

The group, not to remain with the desire, at the end of the presentation respect does not limit imaginary between artist and observer and established a quite expressive communication with the pateños that they were decided to leave the chair and to dry rain dancing next to these magnificent artists.

Thus, after 10 subjects sung, danced and touched by Boterekwa, the glad rate of the percussions stops to take step to another type of celebration. The encounter of two towns, two cultures that the hug and the joy did not need but language that the frank smile overflowed by the eyes.

Qué los críticos dicen sobre David Gweshe (español)

PATEÑOS Y AFRICANOS

HACEN LA GRAN FIESTA

El Ballet de Zimbabwe se presenta aquí, por primera vez En América, y ni la lluvia impidió que mostraran su cultura a centenarias de personas, que jubilosas al final se unieron a la danza

JONATHAN BOUTCHARDT

Las raíces mas profundas de la vasta cultura africana comenzaron a dar brotes de su riqueza cuando al ritmo del gran pulso del latido de África el lenguaje mas expresivo de África el de la cadencia de los cuerpos, envolvió a los afortunados habitantes de General Cepeda que pudieron disfrutar la actuación de la Compañía de Danza y Música Boterekwa, proveniente de Zimbabwe el lunes por la noche. El arco que señala la entrada a General Cepeda, de súbito se erigió como una puerta continental por donde ingreso la mas importante compañía de danza de Zimbabwe, para brindar por primera vez en todo América, uno de los espectáculos dan císticos mas bellos e impresionantes en todo el orbe: las danzas indígenas tradicionales del continente negro.

Tumbas, tambores africanos tradicionales, un trío de marimbas y el especialísimo dish se unieron a la estremecedora voz de los bailarines para marcar el inicio de la actuación de Boterekwa causando Ia expectación de los pateños, quienes de inmediato se dieron cuenta que la comunicación entre bailarines y admiradores correría a cargo de movimientos y música, no de otra cosa.

Boterekwa no defraudó. Cada una de las danzas representaba un rito ceremonial propio de la alegría y el sentir africano además de convertirse en un increíble alarde de la agilidad y acrobacia de los bailarines, quienes coordinando los latidos de su corazón con las pulsaciones de los tambores retaban a la gravedad y al espacio con cada uno de sus movimientos.

Toda esta maravillosa presentación estuvo a punto de ser cancelada ante la presencia de una débil, pero constante llovizna que amenazaba convertirse en aguacero en cualquier momento. Sin embargo, Tláloc dio muestras de disfrutar la presencia de Boterekwa, porque a los pocos minutos de comenzar la presentación y como por arte de magia, las gotas de agua comenzaron a escasear hasta finalmente desaparecer, lo que permitió a los artistas una mejor ejecución de los bailables.

Ya sin lluvia y con los ánimos festivos elevados a buen nivel, los africanos se acercaron hasta donde quisieron con el público, el cual, emocionado hasta lo indecible aplaudía y celebraba cada uno de las danzas ejecutadas por Boterekwa.

La agilidad de los ejecutantes impresiono al público, que premio con aplausos la destreza de estos bailarines.

Esa húmeda noche impresionaba todo, el ambiente, la paciencia de la gente para permanecer en ese sitio pese a la lluvia y lo incomodo de la visibilidad, pero nadie quería perderse el debut de este grupo que trajo a este rincón del desierto las ceremonias para agradecer las cosechas, por eso cuando después de media hora de actuación anunciaron el final, los gritos de "otra, otra" obligo a los danzantes a ejecutar nuevas y sentidas piezas.

El grupo, para no quedarse con las ganas, al final de la presentación no respeto el limite imaginario entre artista y observador y entablaron una comunicación bastante expresiva con los pateños que se decidieron a dejar la silla y secarse la lluvia bailando al lado de estos magníficos artistas.

Así, después de 10 temas cantados, bailados y tocados por Boterekwa, el alegre ritmo de las percusiones ceso para dar paso a otro tipo de celebración. EI encuentro de dos pueblos, dos culturas que no necesitaron mas lenguaje que la sonrisa franca el abrazo y la alegría desbordada por los ojos.


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